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Aventuras. Viajar es la busqueda de aventuras. De algo diferente, autentico. Meterte entre callejones para comer en un bar que esta abarrotado de gente del lugar  -buscar donde ningun extranjero comio antes, o evitar a tus compatriotas es esnobismo puro y duro-, simplemente hablar con algun local u otros turistas que te guien a probar el sabor de lo que realmente estas buscando, que te ayuden a encontrar el camino que quieres recorrer. No es -para mi gusto- ser empaquetado en un bus, con gente igual de desorientada que tu, para que te sacudan, como un saco lleno de monedas, mientras paras en el restaurante mas caro de la aldea, vacio, despues de pasar varios abarrotados de gente del sitio devorando platos con apetito.

Viajar, no obstante tambien es aprender a pasar experiencias que distan de las intenciones. La realidad suele ser bastante tozuda y hay que adaptarse a lo que se encuentra. Ahi, en conformarse, entran para mi los tours guiados o al menos la mayoria de ellos -particularmente los que incluyen comedia y estan diseñados para que nadie se arañe la pintura de uñas. Que una noche en el desierto se convierta en un circo con paripe camellil y uniformes de camellero incluidos donde todo es cortesia hasta que la ultima propina se ha repartido es algo con lo que hay que aprender a lidiar. Hoy no somos aventureros intrepidos, ni turistas. Somos parte del grupo, de esa masa que no siempre es la mas inteligente y que cuando sale de casa a un entorno extraño es, ademas, insegura, facil de manejar y abusar. Y aunque la diferencia entre el subgrupo que mola y el que no a veces no sea mas que la disposicion de tiempo, cuando no lo hay hay que pasar por el aro y suplir la carencia con dinero y una agencia de viajes. Sin duda sacar lo mejor de una experiencia adulterada es mejor que no tener esa experiencia. Asi, fuimos al desierto a pasar una noche con una agencia cuasi-aleatoria. Realmente, una vez asumido no fue tan malo como podria haber sido. Es mas, fue incluso razonablemente bueno. Aunque puede sobrara el viaje en camello para los seis kilometros que nos adentramos entre las dunas, no creo que sea algo de lo que quejarse. Los guias fueron corteses, amenos y habladores y el conductor de la furgoneta que nos llevo al atlas compro de su bolsillo datiles en la carretera sin azuzarnos a hacerle negocio con su amigote de turno, se callo y los compartio con los demas. Incluso a  la vuelta, desayunados nosotros, el paro a echar gasolina y pillo un cuenco grande de cous cous para su desayuno que compartio con todos. Un extra de un tipo agradable y sonriente.

Fuera como fuese, tambien es cierto que el amanecer y el atardecer del desierto son experiencias que no se pueden robar del todo. Hay que armar demasiado jaleo para estropearlos, ni las chicas de la furgoneta con su maquillaje en cada parada -e incluso en movimiento- ni el compatriota quejandose de la cantidad de españoles por toda partes antes de montarse con su trolley de ruedas en el camello lo hicieron. El momento, en cierta medida refleja lo que buscamos al salir al monte o empantanarnos en uno de esos planes que nos hacen llegar extenuados a casa oliendo a perro mojado, o al no buscarlo. En algo coincide ese amanecer con salir al monte. Ambas experiencias estan ahi para el que este dispuesto a padecerlas. El mismo espiritu que evita que a unos les apetezca lanzarse y a otros les llama como un canto de sirena, es el que ayuda a mantener la magia de los amaneceres incluso en los tours con grupos medianos. Mientras se despliegan colores en silencio para el que quiera verlos, las legañas son una realidad bastante presente y los mas escandalosos se esconden bajo un velo de sueño y apatia que amortigua chascarrillos manidos y chistes malos. Gracias a dios por la pereza y la paz que la acompaña.

Si ayer conocimas e hicimos buenas migas con Robbie y Stephan, la pareja de estadounidenses que venia en el grupo y con Gu, el otro que hablaba ingles de viaje, hoy ha sido el dia de consolidarlo. Sin estres pero haciendo grupo para comer y aprovechando algunos momentos para hablar y distraernos mutuamente. El es informatico, un tipo tranquilo y tan expresivo como yo y ella un torbellino bastante proactivo que trabaja como interprete para personas sordas. De hecho tiene su empresa y ofrece servicios de interpretacion. Gu no ha soltado prenda sobre su trabajo. Aun asi, ha sido un prodigio de comunicacion para el estandard chino que a un europeo le puede resultar tan cortante. Algo asi como que le comentes cualquier cosa de tu casa o familia y diga hummmm antes de mirar para otro lado dando la conversacion por acabada satisfactoriamente y pensando que es un gran conversador... Fue un placer entrar un poco en su mundo cuando Rob y Stephan propusieron cenar fuera y todos nos unimos al plan. Los temas variaron desde su intencion de adoptar a un niño en china, que se unira a su familia (la se Rob y Steph) en Marzo, nuestro viaje a Cuba que ellos quieren hacer mas adelante, el ciclismo que practicamos o China donde todos estuvimos en un momento u otro y sus anecdotas. Rob se lanzo con sus viajes a Europa, incluso hizo el Orient Express con su padre y asi fueron pasando las horas desde las siete y media en que salimos hasta las diez y media u once, cuando con algo de lluvia abandonamos el cuarto restaurante de la noche. Solo consumimos en uno... Pero entre risas y conversaciones peregrinamos hasta que mas o menos todo cuadro en uno y nos apetecio cenar alli. Son las cosas del directo.


Si tuvieseque tomar notas apuntaria

  • Cogimos tal curva en las montañas que se giro la pantalla del movil. Creo que llegamos aponer el coche en dos ruedas varias veces.
  • Que en los sitios en que paramos  los precios del plato estaban entre 50 y 80, lo normal ha sido desde 30 a 60 y se puede comer fuera del centro de Marrakesh por 25 segun la guia. No es la pasta. Es la sensacion de que abusen. Conviene llevar para comer por si no hay alternativas. O pasar por el arode las verduras hervidas por ocho euros en un pais como marruecos.
  • Que paramos en la kasba de Gladiator, El Hombre que Pudo Reinar y Lawrence de Arabia.
  • Que vimos amanecer en el desierto y por la tarde nos llovio en ruta.
  • Que aunque tirar de agencia resta interes a la experiencia, fue mas rapida y barata que organizarnos nosotros.
  • Que en la furgoneta, ademas de cinco españolas y cinco bresileñas habia dos  americanos con los que hicimos bastantes buenas migas y un chino que se nos unio, Gu.
  • Que quedamos cinco personas para cenar y fue genial.

 

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Amanecer desde nuestra tienda. Aqui dormimos Cris, Gu y yo.

 

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 El centro del campamento. Realmente nos sentamos en el suelo.

 

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Afotando.

 

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Camellos

 

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Stephan, uno de nuestros dos estadounidennses y Cris.

 

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 Las cinco españolas del equipo.

 

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 Gu. El pañuelo se lo trajo de Jordania.

 

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 Mas camellos.

 

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 Y mas.

 

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Parte de otro grupo a lo lejos.

 

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 El camino de regreso.

 

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El desierto.

 

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 Y mas.

 

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 Todoterreno en el horizonte.

 

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 Descabalgando despues del retorno.

 

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Y otra de camellos.

 

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 Kasbah de Ait Benhaddou.

 

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 Ait Benhaddou.

 

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 Ait Benhaddou.

 

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 Pausa para comer... y rejon.

 

 

 

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