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 ¿Que nos hace humanos?¿Que nos convierte en personas. Cual es la esencia que nos define. Pensar?, sentir?...

quizas algo que reside en un plano superior. ¿Por que en todas las civilizaciones aparecen la religion, la poesia, la musica?Cual es el denominador comun, aquello que cuando viejas eres capaz de destilar vayas donde vayas y puede hacer que te sientas un poco en casa, entre pares, independientemente de idiomas, formas de vestir, religiones o concepciones del mundo. Hoy nos hemos acercado a la quintaesencia de la humanidad. Los chinos, son los chinos que abarrotan las plazas de cada pueblo con los voladores esos con luz que tiran con una goma y bajan haciendo helicoptero. Aqui tambien lo petan.

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Los caprichos de la logistica no quisieron que las fotos del dia, incluyendo el atardecer, estuviesen disponibles. Victimas de la riqueza y variedad de entradas y salidas USB, solo libraron tres de la noche. Dos puestos de comida y uno de lamparas.

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Hoy aterrizamos en Marrakech, un oasis de paz, tranquilidad y limpieza. Al menos comparado con lo que esperabamos encontrar. Si lo comparamos con cualquier otro sitio al norte del mediterraneo, probablemente no saldria tan agraciado. El recuerdo del ultimo viaje -a la India- aun esta presente y el liston quedo muy alto. Siendo asi, permitamonos disfrutar de esta percepcion alterada mientras dure. Saquemos el maximo provecho mientras la realidad va haciendo mella y nuestra paciencia se agota con los incesantes asaltos de todo tipo de mercaderes y vendedores que ahora nos parecen tan civilizados y poco agresivos en sus maneras.
 
La medina, la cuidad antigua donde nos estamos quedando, es un conjunto de callejones estrechos y pasadizos angulosos en los que la orientacion se hace practicamente imposible. Todo ello esta ademas saturado de tiendas con sus repectivos propietarios delante, haciendo algun chascarrillo turistas y locales. El cuadro se completa con vehiculos de todo tipo encajados entre la multitud que abarrota calles con mas transito. Abundan motos y bicis, pero tampoco andan cortos de carros tirados por burros en todas las presentaciones posibles -desde calesa estilo sevillano para el turista hasta el modelo rumano estandard-. Bastante calor y penumbra o sol alternandose segun la distribucion de toldos, techos de chapa y quitasoles de caña que cubren las callejuelas de forma bastante erratica completan el cuadro.
 
Llegar a nuestro riad -en teoria una antigua casa palacio reformada - fue una mezcla de suerte y la ayuda de un grupo de crios que nos abordaron preguntando todo lo preguntable hasta que nos acercaron a la puerta. Probablemente, les habriamos dado algo si no acabasemos de llegar y no hubiesemos estado a cero de cambio. Probablemente nos hubieramos equivocado y reforzado un habito nefasto... Y probablemente nos habrian asediado sin pausa a partir de ahi. Libramos... Por la minima.
 
La dueña del Riad se llama Naima. Una suiza de ascendente marroqui que decidio liarse la manta a la cabeza y aprovechar su situacion para reformar la casa de sus padres -si no recuerdo mal- y hacer un hostel. Un sueño hecho realidad, al menos en teoria. Lo cierto es que da la impresion de destilar soledad - y de ser una persona realmente encantadora-. Marchar lejos de tu familia a un pais donde dificilmente puedes relacionarte o hacer amigos, ni masculinos ni femeninos por la presion social, donde salir sola a la calle puede ser un reto,  e ir a un cafe un error, debe ser muy duro. Sin duda lo parece. La impresion general es que el pais es seguro y razonablemente permisivo. No obstante, convivir con la sociedad en el dia a dia probablemente no sea lo mas facil para una europea. Pasamos la tarde con ella -solo habia otro huesped en la casa- y nos fue desgranando, durante el almuerzo y los caminos de ida y de vuelta al restaurante donde comimos, su experiencia durante el año que ha pasado como propietaria de un riad en Marruecos.

A la vuelta, nos separamos en el Riad y fuimos a ver un museo, perdernos callejeando por la medina y los alrededores y dejar que la suerte, con un empujoncito de ayuda, nos fuera acercando a la plaza central de la Medina -Djemaa el Fna- para ver atardecer.
 
Bastante animada durante el dia y burbujeante durante la noche, Djemaa el Fna es un hervidero de actividad a a caida del sol. Alrededor de un sinfin de puestos de comida, vendedores de artesania y carros ambulantes de dulces o simplemente pan, se dejan ver grupos de personas haciendo teatro, encantadores de serpientes, dueños de monos ofreciendo fotos a los turistas, musicos y pedigueños varios de distinta indole. Ruidos, colores y olores se unen en la explanada para crear un espectaculo para lo locales en el que los turistas metemos la cabeza como buenamente podemos. Suficiente ruido como para que el cuerpo pidiera un descanso y huyeramos temporalmente a casa a ducharnos para atacar la cena en un segundo intento. Quizas hubieramos hecho algo diferente si hubieramos tenido idea del atasco humano que nos pillaria en el zoco durante el regreso a casa. No lo sabiamos y queda como anecdota. Salir de un estadio cuando acaba de terminar el partido... Version bereber.
 
Volveriamos duchados para Cenar en uno de los multiples puestos. El numero veinticinco, si eso dice algo, y agotados volvimos a casa dando un paseo entre calles y tiendas. Un dia intenso y una toma de contacto suave con el pais, comparado con lo que pudo haber sido. Esto sin contar que nos llevamos la primera en la frente. Nos equivocamos en Madrid y pillamos el metro en mar de cristal direccion opuesta a Barajas.... Pero eso fue en otra vida.
 
Si tuviera que tomar notas apuntaria:
  • Que el riad se llama riad Oriente y esta en derb Jdid. Lo lleva Naima.
  • Que probamos beef tajini para comer por 50 dirhams mas 12 del cafe y 15 del agua grande. Cenamos una brocheta por 60, 18 de agua y 5 las aceitunas.
  • Que la plaza central se llama Djemaa el Fna y bulle a la caida del sol
  • Que visitamos el museo de artesania despues de comer y vale la pena ver el edificio por 10dirhams, un euro.
  • Que el gps es mi amigo. Y los comerciantes agotan, pero no desquician.

 

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